resolución de conflictos grado quinto
RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS
En toda convivencia hay periodos armoniosos y
periodos conflictivos; el conflicto es una parte natural de la vida y su solución abre una valiosa oportunidad para
el cambio y el crecimiento personal. Resolución de conflictos y
aprendizaje emocional se dirige al
profesorado y a todas las personas interesadas en que las nuevas generaciones
sean capaces de reflexionar acerca de sus conflictos con la
razón y la emoción. Uno de los propósitos centrales del libro es ofrecer a los
estudiantes elementos clave para que aprendan a relacionarse, a compartir los
problemas que aparecen en su trato cotidiano y sus posibles soluciones, a fin
de que gocen de relaciones personales equilibradas y satisfactorias, sobre
todo, en una sociedad caracterizada por el aumento de la competitividad y la
agresividad, incluso dentro de las instituciones educativas.
La
exposición parte de la resolución de conflictos y su relación con la ética de
la justicia, señalando la ambigüedad de las fronteras que separan mentalmente los
derechos de las obligaciones y los desfases entre la comprensión de ambos
conceptos. Luego, se tratan los conflictos y su relación con la ética del
cuidado, mediante actividades que trabajan aspectos concernientes a
sentimientos tanto agradables (satisfacción personal, autoestima, confianza,
solidaridad, amor, etc.) como desagradables (inseguridad personal, angustia
ante la renuncia, miedo, violencia, marginación, sentimiento de culpa, etc.), a
la vez que se analizan los pensamientos que éstos desencadenan y las acciones
que de ellos surgen. El objetivo de estas actividades es que los estudiantes
aprendan a disfrutar y a construir, directa e indirectamente, el bienestar
propio y ajeno, sin exclusiones de ningún orden.
La
claridad y rigurosidad de la exposición, la buena organización de los
ejercicios de acuerdo con las edades y las útiles recomendaciones para tratar
temas específicos ofrecen a los docentes de primaria y secundaria instrumentos
sencillos de usar en el aula, y poder contribuir desde su quehacer a la
construcción autónoma y solidaria de colectividades creativas, generosas y
justas, a partir de nuevas formas de socializan.
La
violencia en las escuelas y los colegios se ha convertido en parte del ciclo de
nuestro conflicto. Allí se manifiestan con especial fuerza los efectos de la
pobreza, el desempleo, la hostilidad intrafamiliar y el resentimiento social,
con evidentes consecuencias de orden físico, psicológico y social. Esta
situación hace a los jóvenes presa fácil de la delincuencia que los induce a
hacer parte de los grupos armados y del narcotráfico. De no ser así, y ante la
falta de opciones, su reacción es defenderse de la violencia por medio de la
violencia.
El
colegio y la escuela (para quienes hacen diferencia) constituyen en esencia un
espacio para potenciar, además del conocimiento, la paz, la responsabilidad, la
tolerancia, el respeto mutuo y la convivencia pacífica. Desafortunadamente, y
es otra arista del problema, ocasionalmente se usa para atizar las divisiones
sociales, la intolerancia y los prejuicios que dinamizan el conflicto. Recuerdo
mis épocas de oficial subalterno y de lancero, cuando patrullando en la
geografía del país encontré en algunas escuelas cartillas donde se les enseñaba
a contar a los niños con dibujos de fusiles, granadas de guerra y otros
artilugios con el propósito de incitar en la juventud el resentimiento y la
violencia. Definitivamente, lo que hemos vivido no es gratis y las fallas en la
educación son parte del costo.


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